Otelo39

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Jehú Ramos Casas

Origen de mi nick:

Tomé el nickname Otelo39 de la inmortal tragedia de William Shakespeare, Otelo. El Moro de Venecia, gobernador y general de la guarnición militar veneciana, nació en Marruecos África del norte y ha sido conocido desde entonces en la literatura universal como la personificación del hombre celoso, posesivo y violento: Otelo, es el hombre celoso por antonomasia.

Conocí la Internet en el año de 1997 así como sus increíbles posibilidades de comunicación a larga distancia con otras personas a través de los llamados chats. Mucho tengo qué agradecer a este maravilloso medio de comunicación de nuestra era pues he conocido gente sensacional y me ha ayudado a conocer mejor la sicología y formas de pensar de muchas personas y la mía misma. Así mismo he tenido también la oportunidad de conocer los puntos de vista y la manera de pensar de personas de otras naciones alrededor del mundo y en el propio continente Americano, en Asia, en África y en Europa. No creo que hubiera sido posible hacerlo a tan bajo costo y con tal comodidad si no hubiera sido por este medio. Tengo entrañables recuerdos y experiencias en los chats. Recuerdo que una vez fui contactado por una familia de Irán que me abordaron muy amigablemente y me enviaron fotografías para conocerlos y entablar una amistad; Estaban tan asombrados como yo de habernos conocido. Me hicieron muchas preguntas de mi país y yo del suyo; Ellos de México sólo sabían del Tequila, del Mariachi y de Acapulco. Pero así como de esa familia pude conocer algo de sus tradiciones, costumbres y credos, de la misma forma he podido conocer tales aspectos de muchas otras personas en este planeta que compartimos y que con la utilización de este medio se hace más asequible.

Otelo35 fue mi primer nickname y ha venido cambiando de número conforme han transcurrido los años. Lo elegí por mi gran identificación con este controvertido personaje de la tragedia del dramaturgo Inglés William Shakespeare y por mi gran afición a la Literatura Universal.

OTELO: ACTO QUINTO

DESDÉMONA.- ¿Quién está ahí? ¿Otelo?
OTELO.- Sí, Desdémona.
DESDÉMONA.- ¿Queréis venir al lecho, mi señor?
OTELO.- ¿Habéis rezado esta noche Desdémona?
DESDÉMONA.- Sí, mi señor.
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.
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OTELO.- ¡Piensa en tus pecados!
DESDÉMONA.- Son amores que os llevo.
OTELO.- Sí, y por eso vas a morir.
DESDÉMONA.- Da una muerte contranatural el que mata porque se le ama. ¡Ay! ¿Por qué os mordéis así vuestro labio inferior? Alguna pasión sanguinaria agita todo vuestro ser. Ésos son los presagios. Mas, sin embargo, espero, espero que no es a mí a quien amenazan.
OTELO.- ¡Silencio, y estate quieta!
DESDÉMONA.- Así lo haré. Pero ¿qué ocurre?
OTELO.- ¡Aquel pañuelo que tenía yo en tanta estima y que te regalé, lo diste a Cassio!
DESDÉMONA.- ¡No, por mi vida y por mi alma! Enviad a buscar a ese hombre y preguntadle.
OTELO.- ¡Dulce alma, ten cuidado, ten cuidado con el perjurio! ¡Estás en tu lecho mortuorio!
DESDÉMONA.- Sí, pero no para morir aún.
OTELO.- Sí, en seguida; por tanto, confiesa francamente tu crimen, pues negarlo artículo por artículo con juramento no podría disipar ni destruir la firme convicción bajo cuyo peso gimo. ¡Vas a morir!
DESDÉMONA.- ¡Entonces que el Señor tenga piedad de mí!
OTELO.- ¡Amén, te digo!
DESDÉMONA.- ¡Y tened piedad también vos! No os he ofendido jamás en mi vida; nunca he amado a Cassio, sino con esa estimación corriente que autoriza el cielo. Nunca le di presente alguno.
OTELO.- ¡Por el cielo, he visto mi pañuelo en sus manos! ¡Oh, mujer perjura! ¡Cambias mi corazón en piedra, y vas a hacerme cometer un asesinato, cuando me proponía un sacrificio! ¡Yo vi el pañuelo!
DESDÉMONA.- Lo habrá hallado entonces. Yo nunca se lo di. Haced que venga y que confiese la verdad.
OTELO.- La ha confesado.
DESDÉMONA.- ¿Qué ha confesado, mi señor?
OTELO.- Que se ha... servido de ti.
DESDÉMONA.- ¿Cómo? ¿Ilícitamente?
OTELO.- Sí.
DESDÉMONA.- ¡No lo dirá!
OTELO.- ¡No, su boca está cerrada! ¡Corrió de cuenta del honrado Iago!
DESDÉMONA.- ¡Oh! ¡Mi temor adivina!... ¡Cómo! ¿Ha muerto?
OTELO.- ¡Aunque hubiera tenido tantas existencias como cabellos, mi apetito de venganza las habría devorado todas!
DESDÉMONA.- ¡Ay! ¡Le han traicionado y estoy perdida!
OTELO.- ¡Fuera, puta! ¿Le lloras en mi cara?
DESDÉMONA.- ¡Oh, desterradme, mi señor, pero no me matéis!
OTELO.- ¡Abajo, ramera!
DESDÉMONA.- ¡Matadme mañana! ¡Dejadme vivir esta noche!
OTELO.- ¡No, si resistís!...
DESDÉMONA.- ¡Media hora tan sólo!
OTELO.- Si se hace, no habrá vacilaciones.
DESDÉMONA.- ¡Sólo el tiempo de recitar una plegaria!
OTELO.- ¡Es demasiado tarde! (La ahoga.)

Otelo, de William Shakespeare. Acto Quinto. Traducción del Inglés al español por: Luis Astrana Marín.

Otelo y Desdémona en una representación teatral.

Representación teatral de una de las clásicas Tragedias de William Shakespeare Othello. En escena, Otelo y su amada Desdémona.

Othello, la película...