Fueron tan definitivos esos cursos de arte dramático que tomé en la ENP número Cinco al lado de mi maestro Rodolfo Tellezgirón y fueron tan inolvidables esas experiencias que tuve al llevar algunas obras a diferentes foros dentro y fuera de la Ciudad de México que, a veces, aún sueño que estoy tras bambalinas o maquillándome listo para entrar en escena. No quiero dejar de soñarlo. |